martes, 23 de febrero de 2010

Todo me recuerda a mí...

Una cuota de Holden

"...Me paso el día aentero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de esas. "



Del hermoso Catcher.

Mis felicitaciones al creador de esta campaña

http://espiritucontradictorio.blogspot.com/2010/02/campana-para-cafetines-portenos.html

viernes, 19 de febrero de 2010

Historias del trayecto VI

Lo primero y último que le ví fueron los ojos. Y es que nunca había hecho contacto con un índigo tan profundo... Tenía cara de loco. Más bien no parpadeaba, el contacto visual era muy fuerte. También ayudaba a ese prejuicio que estuviera rapado a cero; tenía el pelo crecido de unos tres días.
Se sentó en el último asiento del quince. Era el único que no sufría el torbellino de su cabellera en medio de la Panamericana por razones obvias, claro. Sus ojos se fijaban puntualmente en los míos; verlo tan de frente quizás haga que pueda describirlo tan bien.
Llevaba ropa deportiva, sugería ir sin apuro a algún destino que lo hizo bajar cerca del Solei, tenía una remera blanca, esas que usan los profesores de las colonias de vacaciones, siempre medias gastadas, supongo, por la exposición solar; sus pantalones eran de un azul marino muy oscuro, de esos que se confunden con el negro, o gris topo. Estaba calzado con unas sandalias de goma parecidas a las que le regalé a mi papá en navidad.
Mientras mi medio metro de pelo ondulado se entrecruzaba como bandera flameante, ante el inmenso calor, con el bondi hasta las manos y los brazos marcados por el peso de la cartera y la bolsa que llevaba, nos seguíamos mirando. Quizás, su mente voló a la par mío, quizás no. Solo yo puedo decir todo lo que imaginé; puede que prejuzgándolo, puede que deseando que fuera de una manera en particular.
Hay algo que nunca me desanima cuando alguien en un trayecto me atrae tanto, y es la historia de mi amiga Daniela. Ella chocó miradas que creyó inconclusas y el flaco terminó corriéndola hasta el extremo opuesto de la escalera mecánica del subte para pedirle el teléfono. Entonces supe que estas cosas no pasan sólo en las películas, o en una cursi melodía de un tal James Blunt.
Luego bastó con que se rascara el ojo derecho con la misma mano... era casado. Seré un especimen desconocido en estos tiempos, pero realmente me jodió seguir mirándolo. Me detuve, me pasaron mil experiencias -ajenas y propias- por la cabeza, y me limité a que estos ojos marrones se despidieran de los suyos, viéndolo bajar a la altura de Boulogne.

La contracara, se encuentra simplemente al googlear...

Otra visión (no la comparto), aunque es interesante {Qué bueno, siempre me hace pensar en otras cosas...}





Fidel

Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad.

Y en eso sus enemigos tienen razón.

Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el –Granma-, ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo.

Y en eso sus enemigos tienen razón.

Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba acostumbrado más a los ecos que a las voces.

Y en eso sus enemigos tienen razón.

Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión,

que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán,

que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados,

que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria

y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.

Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.

Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse.

Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta.

Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla.




Tomado del libro Espejos de Eduardo Galeano.

Hablando de lluvia...


¿Por qué debo de considerar en este mundo... (TOMO UNO)



... que para pasar el psicotécnico de un preocupacional, es mejor dibujar al sujeto bajo la lluvia CON PARAGUAS EN LA MANO?

¿Acaso no puede ser libre, y chapotear un rato sin preocuparse por mojarse?
¿De ahi viene la palabra preocupacional?










Perdón, hoy debí haber inhalado cosas raras...

miércoles, 17 de febrero de 2010

Pal' Norte

"América Latina, como se sabe, fue "inventada" por Europa en un proceso de conquista y colonización iniciado por España y Portugal (...) Esas relaciones de dependencia que en cada período implicaron conflictos e hibridaciones, se fueron concentrando a lo largo del siglo XX en los vínculos con los Estados Unidos. Pero este desplazamiento no puede verse como simple cambio de amo. Las modificaciones ocurridas mientras se transitaba de la subordinación europea a la norteamericana alteraron estructuralmente el carácter de esa dependencia"

García Canclini, "Consumidores y ciudadanos" (1995)

http://www.youtube.com/watch?v=1wGRp20_KRc&feature=related

martes, 16 de febrero de 2010

Nota de Clarín... bastante interesante..

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2010/01/24/z-02126077.htm

Extraigo de una de mis compañeras. Me encantó.

Toda la vida lo quise.


Creo que el hecho de sentirme tan sola hizo que busque ayuda en otro lugar. Desde chica me gustó la literatura, pero mis padres nunca pudieron ver mi veta. Bah, más que veta, un placer en carne propia. Los últimos años se la pasaron de viaje en viaje. De acá para allá. Que Europa antigua, que oriente medio. Siempre con ansias de saborear lo desconocido. Lo único bueno de esos viajes es que me traían linda ropa y me dejaban la casa sola para mí. La verdad, de eso no me puedo quejar; de lo material. Porque de lo espiritual y emocional, mejor no hablemos. Casi me crié con Josefa. Pero, cómo me sacaba de quicio que se la pase dando vueltas siempre en la cocina! Lo que sí, los chicos la adoraban. Nos dolió tanto cuando se fue. Ufff, me fui de tema. Había empezado a contarles mi sentimiento de soledad. Vuelvo.
Creo que fue hace diez años, sí diez años. Estaba caminando por Ayacucho y Junín, y pegado en una de las rejas de Aguas Argentinas había un papel: “Taller Literario para jóvenes”. Saqué mi pequeña y tan amada bitácora y anoté el teléfono. A los dos días ya estaba ahí. No era tan lejos de casa. De hecho, volvía siempre con un compañero que me llevaba en bici, Pedro. ¿Ven? Ese chico sí que era raro. No sé porqué, pero siempre lo sentí así. Nos hicimos bastante amigos; venía a mi casa cuando nos juntábamos con los chicos. Pero un día se fue todo por la pendiente. Entre el beso de borrachera que quiso darme y el poema que me dedicó… era muy intenso ese hombre. Pero yo entre el cine y Pablo ya tenía una vida. Encontré en ellos lo que toda la vida quise.
Pero un día Pedro desapareció del planeta. No pasó más por casa, no iba al taller, no lo veía por ningún lado. Ni siquiera llamaba. Yo tuve que seguir con mi vida. De hecho, me casé con Pablo y nos mudamos a Estados Unidos. Cómo me hubiera gustado que Pedrito sepa de mi felicidad. Lástima que nunca respondió todas las cartas que le dejaba en su buzón ni los mensajes del contestador. ¿Tendría bien sus datos o todo fue una mentira? Yo lo busqué. Él se fugó.

Carolina Abiad.

sábado, 13 de febrero de 2010

Intento decir qué es


La pluma es oportunidad;
el despertar de la palabra
ante el letargo de la indiferencia.
Es convocar al potencial lector
abrumar la ignorancia
aturdir al dormido
provocar el grito del mudo.
La pluma sobre papel
es tinta en creación.

Malos pensamientos













Pensé que la puerta estaba abierta...


...Pero me equivoqué.

Todos los caminos conducen a...

...No precisamente Roma.

viernes, 12 de febrero de 2010

Pedido

Bailar es soñar con los pies


J.S.

Poetry drop


La poesía me llevó hasta la orilla de sus ramas,
como cuando los frutos de plena estación
de aquellos árboles frondosos
están a punto de estallar.
Dio ritmo a mi cardio, alimentó mis sentidos,
estimuló mis neuronas, recreó imágenes lantentes.
Traté de serenarme; sólo habían letras en el papel

Supongo, nunca entenderé la inmensidad...

Amo el suplemento Ñ, siempre saco algo lindo...




Tengo la nostalgia de un monstruo mitológico
desfasado en tiempo y espacio. Miro a través de la fronda las hojas perladas de oleo y una pátina antigua que aleja lo que acerca en un único movimiento. Así representó el artista un paisaje florentino. Yo estoy en el borde del cuadro el pelaje oscuro, las orejas alertas.

Carolina Esses

sábado, 6 de febrero de 2010

Esta mina estuvo más allá










Hija del viento


Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Alejandra Pizarnik.

Sigo examinando lo que puso la gente

Este me pareció festivo. Es un soneto. Otra elección de la página que hicieron la votación, digamos.


Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque despues de todo he comprendido
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque despues de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

El mejor poema




En mi intento ocio-depresivo de sábado a las diez menos cuarto de la mañana, se me ocurrió googlear "El mejor poema de la historia"...
Y, apareció el mejor; casualmente, el que me olvidé de poner.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”. El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La última esCENA. *-*

Museo de Tigre

Sin culpa




...Sigo pensando en ti como en las olas del mar Que se envuelven en sí mismas y se olvidan
de nadar
, sigo esperando el día para verte despertar...

Cuando el pecho...



La peor de las angustias es la que ni tiene suerte de diluirse en sal...

domingo, 31 de enero de 2010

Para proyecto cartele, a mi humilde entender

Un impresionante parecido




En mi estadía playera, me topé con un extranjero que, seguramente no tenía idea a quién era idéntico.. es como si estuvieras vivo, puto lindo!

(Feliz cumple atrasado)

El juego en que andamos




Si me dieran a elegir, yo elegiría

esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

de "El juego en que andamos"


Juan Gelman

Holden había encontrado su misión...

(...) me imagino a muchos niños pequeños jugando en un gran campo de centeno y todo. Miles de niños y nadie allí para cuidarlos, nadie grande, eso es, excepto yo. Y yo estoy al borde de un profundo precipicio. Mi misión es agarrar a todo niño que vaya a caer en el precipicio. Quiero decir, si algún niño echa a correr y no mira por dónde va, tengo que hacerme presente y agarrarlo. Eso es lo que haría todo el día. Sería el encargado de agarrar a los niños en el centeno. Sé que es una locura; pero es lo único que verdaderamente me gustaría ser. Reconozco que es una locura.

NO HAY PERSONAJE LITERARIO MÁS MARAVILLOSO, CON QUIEN HAYA GENERADO SEMEJANTE EMPATÍA Y HASTA, ME DE LA SENSACIÓN DE CRUZÁRMELO POR LA CALLE, YA GRANDE, O ETÉRNAMENTE JOVEN.

Gracias por presentarnos al Catcher...

miércoles, 27 de enero de 2010

A quien no se lo merece


Y me pregunto por dónde andarás

sólo puedo verte entre los bosquejos de mis ideas,

vanas, obsecuentes, ya rendidas,

mutiladas por la realidad que elegiste llevar a cuestas.

Quizás el peso esté a mis espaldas,

como una sombra densa que no se desprende

a pesar de los días, a pesar de tus tormentas.

Ayer inauguramos...



Si comprender es imposible, conocer es necesario porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo, las nuestras también. Por ello meditar sobre lo que pasó es deber de todos.



Primo Levi

Tener la posibilidad de compartir lo que hacés, no tiene precio


Nota en la radio Jai, el día de ayer...


domingo, 24 de enero de 2010

Creanme, no se puso la bata para la foto...

Tengo el agrado de invitarlos

Encontré en Parque Centenario unos cinco novios que tuve...

Amores ajenos II

Amores ajenos

Juan el garoto II


El video no me favorece vocalmente, pero es de mis favoritos...

http://www.youtube.com/watch?v=wajxtv6X1

Juan el garoto


Intentaba disponer de los placeres de la playa, a cuestas de la muchedumbre y las ganas sin ganador, cuando encontré una razón más para usar mi cámara. Era una razón entrada en años, casi octogenario; protegía la morada de sus ideas con un estrafalario dispositivo, mezcla de gorro y carpa para cabezas.

Lo oí cantar. Entonaba, era agradable. Al principio no le cazé la onda y me reí un poco. Uno no sabe si Juan está loco o más cuerdo que todos nosotros hasta que lo hace usar su voz para hablar en serio.

Nació en Antofagasta, del lado de Chile, donde el desierto regala -como dice él- al mar como única vegetación. Hace 35 años, luego de un período corto viviendo en Brasil (de ahi su apodo) que decidió radicarse en Mar del Plata, siempre teniendo como denominador comun de su residencia el mar. Según nos contó, escapaba de la dictadura, y hasta perdió a un hijo. Hoy vive con su mujer y una familia completa de nietos, aunque sus días pasen solitarios, rodeados de la multitud -a veces molesta y otras grata- de la mano de una reposera blanca, la mochila y un anotador. Allí deposita toda su inspiración, que bien la compara con la naturaleza de "un sueño, pues cuando me levanto para escribirlo o contarlo más tarde, ya no es lo mismo, se perdió". Según cuenta este creativo innato, cuenta con más de 150 canciones, algunas registradas.

Esta lección de vida me agrietó el corazón de tristeza, quisiera darle un puñado de mi juventud para irnos de joda por ahi, o para chatear en el msn y quedar en contacto. Y de paso, que no tuviera que sufrir por esa arritmia de mierda, que no lo deja disfrutar de la vida como el quisiera, o como ha estado acostumbrado. El caso es, que creo haber visto en sus ojos otra cara de la vejez, que no me habían mostrado. Estoy hablando de una dignidad, mezcla de vitalidad y ganas de ser feliz, que tiene que ver con estar más allá de muchas cosas, sean prejuicios, clishés o vanalidades. Yo quiero llegar a vieja asi, carajo. Ahora tengo un modelo a seguir, digamos, más allá que mi abu, claro.

Creo que nos conectamos más aún cuando le descubrí el cuadernito que reposaba sobre su mochila; no pude evitar pedir que nos sacaran una foto. Con seis décadas de diferencia teníamos el mismo móvil entre el cerebro y la mano... era genial.

Cuando llegué a la ciudad mi hermano me dijo "Lisa, encontraste a tu Encías Sangrantes" =P
Yo creo que encontré una razón digna para sonreirle a la vejez. Y quiero sostenerla como él, inspirada por el mar.

Insólitos infelices


Mi letargo combina con este atardecer inmundo | tengo sed en medio de un paraíso | tengo cansancio durmiendo | tengo ganas de llorar en medio de la comedia | El desgano gobierna mis sentidos, claudica en el reino de los insólitos infelices, donde nadie sabe cómo ser feliz.

La sal entre la gente



Mataría por tener un segundo de soledad para llorar a lágrima viva, como diría Oliverio, pero no puedo entre estos. Por cada persona que pisa esta arena, una lágrima daría. Y no sería cualquier lágrima, sería discreta, sería eufórica, sería tristeza y emoción, brotaría hasta encontrar su curso.

No es el momento


A duras penas y al tacto, los dedos se tropiezan con heridas de tus uñas,
Torpe las que las lleva, se enamora con cada herida de guerra.
Me dijiste que no me queje, que las lleve con orgullo
Yo te pido prestada un poquito de dignidad, si me la arrebataste una noche de lluvia...

martes, 5 de enero de 2010

Lo agrego, si; la forma en la que está redactado es hermosa.

Esta es la historia de un hombre que quería ser cantante de rock and roll y se tuvo que conformar con ser mito. Es también una historia que se resiste a ser fábula: aquí no hay moraleja, apenas misterio. Estamos hablando de una de las invenciones más minuciosas e intrigantes del espectáculo argentino. El decía que Roberto Sánchez inventó a Sandro. A esta altura, habrá que sospechar firmemente que Roberto Sánchez era Sandro y que finalmente ésta fue la historia de un hombre que se inventó a sí mismo. Como todos saben, antes de ser "de América" Sandro fue de Valentín Alsina. El dato no resulta menor para la construcción eficaz de la leyenda: como Gardel o Maradona, su origen humilde y suburbano lo proveyó de una sabiduría extraña: con el marco inasible de su carisma y su risotada imbatibles, Sandro solía decir mentiras perfectas que sonaban a verdades absolutas. Como los chicos, sabía jugar los juegos con la seriedad que corresponde. Conocía sus límites y los límites del artificio. Todas estas características no son otras que las que definen a un artista. Sandro era un artista que además cantaba. Se consagró cuando sacudió la pelvis en Sábados Circulares de Mancera. Venía de frecuentar la bohemia de La Cueva, el sótano donde Litto Nebbia, Miguel Abuelo, Tanguito, Moris, Javier Martínez y otros fundaron el rock argentino. Con el primer dinero se compró una Moto Guzzi modelo 46 que estacionaba en el cordón de los conventillos de Alsina. Su padre Vicente trabajaba en el frigorífico Wilson, su madre Nina leía historias árabes en el palier. El seguía parando en el Bar Pancho, pero ya esporádicamente. Cada vez tenía más shows, fama y dinero. Por entonces comenzó a acuñar frases y sentencias que repetiría por décadas con el énfasis de quien las dice por primera vez: "De mi casa para afuera soy Sandro; de mi casa para adentro, Roberto Sánchez: yo no compro lo que vendo". "¿Mi secreto? No tengo: simplemente uso jeans como si fuera un smoking y smoking como si fuera jean". "Mi única obsesión es no dar lástima en el escenario". Después de cantar en el Madison Square Garden de Nueva York, el 11 de abril de 1970, en uno de los primeros eventos musicales televisados en vivo a buena parte de América, el éxito desfondó cualquier previsión. El fenómeno de Los Beatles había cambiado drásticamente los modales en relación entre fan y artista: corrían tiempos de fiebre, amor y locura. Sandro comenzó a filmar películas populares --que no buscaban otra cosa que cabalgar sobre el suceso musical y afirmarlo--, y a mantener una sorda competencia con otros cantantes de la época, como Palito Ortega y Leonardo Favio, en la conquista de América.Todavía no era el mito indiscutible. Era, sí, el ídolo de una buena porción de los jóvenes. Para los que gustaban del rock nacional o, por ejemplo, de Serrat, Sandro era un cantante "complaciente" que basaba todo en su imagen. Un monigote eléctrico que hacía canciones vacías.Cuando empezó a dejar de ser el remedo criollo de Elvis para --debido al paso del tiempo o por simple intuición artística-- ir vislumbrándose como el crooner que era, Sandro observó cómo el furor menguó. Ya no era un fenómeno discográfico, ya su búnker de Banfield se había convertido en el hogar blindado que lo aislaba de las desmesuras del fervor pop y, al mismo tiempo, en la usina de rumores desopilantes. Si a principios de los '70 tuvo que desmentir contactos "con la guerrilla", después le endilgaron hijos ("a partir de hoy parece que tengo exactamente 35 hijos", ironizó en 1977), variadas inclinaciones sexuales, enfermedades y un variopinto desfile de mujeres por su cama.
Lo concreto es que la vida íntima parecía más discreta que las fantasías: la ocupaban simplemente algunos amores (Julia Viscani, Tita Rouss, quizá María Marta Serra Lima, después María Elena Fresta) y el cuidado de su madre Nina. Sus vicios continuaban intactos o en franco ascenso: la bebida (este orden: champagne, whisky, gin) y una cantidad de tabaco que durante dos décadas rondó los 80 cigarrillos diarios. "Nadie maltrató tanto el cuerpo como yo", dijo una vez entre el arrepentimiento y la vanagloria.
La historia de Sandro era, también, la de los valores de cierta clase media barrial. A pesar de que en él se hacían carne muchos de los contrastes de la argentinidad (en 1982, por ejemplo, declaró que quería ir a las Malvinas "no a cantar para los soldados, sino para pelear"), el prototipo no llegó a degenerar en caricatura. Sandro defendía a la madre, a la familia y a la Patria (en sus shows ubicaba una bandera argentina en un costado).
Criticaba a los políticos y detestaba a las guarderías infantiles y a los geriátricos. Por eso él mismo cuidó en Banfield a su madre durante su larga convalescencia. Por amor a la familia, "adoptó" a los cuatro hijos de su mujer, María Elena Fresta.
Los pormenores de la relación con María Elena fueron una de las escasas concesiones a la divulgación de su vida privada. Un trozo de misterio arrojado a la multitud. "Estoy soltero nuevamente", declaró Sandro a una radio de Lanús en marzo de 2005, confirmando su separación de María Elena, con quien estuvo en pareja 15 años. Fiel a su estilo, no develó los motivos de la ruptura. Tiempo después se supo que, en abril, comenzó una nueva pareja con Olga Garaventa, de 45 años, ex secretaria de su manager, y que lo acompañó en los últimos meses.
María Elena había sido un sostén esencial durante la agonía de doña Nina --fallecida en 1992-- y, después, durante los peores momentos de la enfermedad de Sandro, un enfisema pulmonar que pareció cobrarle cada uno de los cigarrillos que devoró desde que empezó a fumar, a los 13 años. Enfisema que él logró neutralizar --rigurosa gimnasia, cero tabaco, aunque en abril de 2008 se supo que su nombre figuraba en la lista de espera del INCUCAI para un doble trasplante de pulmón y corazón-- y, de un modo intrincado, incorporar al show. Como lo sugirió en uno de sus últimos espectáculos, El hombre de la Rosa, con el que se cansó de llenar el Gran Rex. En el escenario, diseñó una red asistencial de cuatro tubos de oxígeno, que, lejos de disimular, se encargó de describir al público.
Pareciera que siempre tuvo la cabal convicción de estar siguiendo letra por letra un guión formidable. Quizás comenzó a escribirlo hace más de 40 años en un patio de Valentín Alsina. Hasta ayer no se cansó de perfeccionarlo.
Sandro había nacido en la Maternidad Sardá a las 3.20 del 19 de agosto de 1945.

Esa puta cuestión



Lo más conmovedor del amor, es la ausencia en sí mismo.

lunes, 4 de enero de 2010

domingo, 3 de enero de 2010

Ojos que ven, corazón que siente.

A las mil y quinientas de esta noche me voy a la cama -a pesar de esta lluvia que me mantiene en vilo- con una convicción: Cuando dos pares de ojos se imantan, no hay mucho más que hacer. Uno se encuentra realmente perdido.