sábado, 6 de febrero de 2010

Esta mina estuvo más allá










Hija del viento


Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Alejandra Pizarnik.

Sigo examinando lo que puso la gente

Este me pareció festivo. Es un soneto. Otra elección de la página que hicieron la votación, digamos.


Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque despues de todo he comprendido
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque despues de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

El mejor poema




En mi intento ocio-depresivo de sábado a las diez menos cuarto de la mañana, se me ocurrió googlear "El mejor poema de la historia"...
Y, apareció el mejor; casualmente, el que me olvidé de poner.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”. El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La última esCENA. *-*

Museo de Tigre

Sin culpa




...Sigo pensando en ti como en las olas del mar Que se envuelven en sí mismas y se olvidan
de nadar
, sigo esperando el día para verte despertar...

Cuando el pecho...



La peor de las angustias es la que ni tiene suerte de diluirse en sal...

domingo, 31 de enero de 2010

Para proyecto cartele, a mi humilde entender

Un impresionante parecido




En mi estadía playera, me topé con un extranjero que, seguramente no tenía idea a quién era idéntico.. es como si estuvieras vivo, puto lindo!

(Feliz cumple atrasado)

El juego en que andamos




Si me dieran a elegir, yo elegiría

esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

de "El juego en que andamos"


Juan Gelman

Holden había encontrado su misión...

(...) me imagino a muchos niños pequeños jugando en un gran campo de centeno y todo. Miles de niños y nadie allí para cuidarlos, nadie grande, eso es, excepto yo. Y yo estoy al borde de un profundo precipicio. Mi misión es agarrar a todo niño que vaya a caer en el precipicio. Quiero decir, si algún niño echa a correr y no mira por dónde va, tengo que hacerme presente y agarrarlo. Eso es lo que haría todo el día. Sería el encargado de agarrar a los niños en el centeno. Sé que es una locura; pero es lo único que verdaderamente me gustaría ser. Reconozco que es una locura.

NO HAY PERSONAJE LITERARIO MÁS MARAVILLOSO, CON QUIEN HAYA GENERADO SEMEJANTE EMPATÍA Y HASTA, ME DE LA SENSACIÓN DE CRUZÁRMELO POR LA CALLE, YA GRANDE, O ETÉRNAMENTE JOVEN.

Gracias por presentarnos al Catcher...

miércoles, 27 de enero de 2010

A quien no se lo merece


Y me pregunto por dónde andarás

sólo puedo verte entre los bosquejos de mis ideas,

vanas, obsecuentes, ya rendidas,

mutiladas por la realidad que elegiste llevar a cuestas.

Quizás el peso esté a mis espaldas,

como una sombra densa que no se desprende

a pesar de los días, a pesar de tus tormentas.

Ayer inauguramos...



Si comprender es imposible, conocer es necesario porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo, las nuestras también. Por ello meditar sobre lo que pasó es deber de todos.



Primo Levi

Tener la posibilidad de compartir lo que hacés, no tiene precio


Nota en la radio Jai, el día de ayer...


domingo, 24 de enero de 2010

Creanme, no se puso la bata para la foto...

Tengo el agrado de invitarlos

Encontré en Parque Centenario unos cinco novios que tuve...

Amores ajenos II

Amores ajenos

Juan el garoto II


El video no me favorece vocalmente, pero es de mis favoritos...

http://www.youtube.com/watch?v=wajxtv6X1

Juan el garoto


Intentaba disponer de los placeres de la playa, a cuestas de la muchedumbre y las ganas sin ganador, cuando encontré una razón más para usar mi cámara. Era una razón entrada en años, casi octogenario; protegía la morada de sus ideas con un estrafalario dispositivo, mezcla de gorro y carpa para cabezas.

Lo oí cantar. Entonaba, era agradable. Al principio no le cazé la onda y me reí un poco. Uno no sabe si Juan está loco o más cuerdo que todos nosotros hasta que lo hace usar su voz para hablar en serio.

Nació en Antofagasta, del lado de Chile, donde el desierto regala -como dice él- al mar como única vegetación. Hace 35 años, luego de un período corto viviendo en Brasil (de ahi su apodo) que decidió radicarse en Mar del Plata, siempre teniendo como denominador comun de su residencia el mar. Según nos contó, escapaba de la dictadura, y hasta perdió a un hijo. Hoy vive con su mujer y una familia completa de nietos, aunque sus días pasen solitarios, rodeados de la multitud -a veces molesta y otras grata- de la mano de una reposera blanca, la mochila y un anotador. Allí deposita toda su inspiración, que bien la compara con la naturaleza de "un sueño, pues cuando me levanto para escribirlo o contarlo más tarde, ya no es lo mismo, se perdió". Según cuenta este creativo innato, cuenta con más de 150 canciones, algunas registradas.

Esta lección de vida me agrietó el corazón de tristeza, quisiera darle un puñado de mi juventud para irnos de joda por ahi, o para chatear en el msn y quedar en contacto. Y de paso, que no tuviera que sufrir por esa arritmia de mierda, que no lo deja disfrutar de la vida como el quisiera, o como ha estado acostumbrado. El caso es, que creo haber visto en sus ojos otra cara de la vejez, que no me habían mostrado. Estoy hablando de una dignidad, mezcla de vitalidad y ganas de ser feliz, que tiene que ver con estar más allá de muchas cosas, sean prejuicios, clishés o vanalidades. Yo quiero llegar a vieja asi, carajo. Ahora tengo un modelo a seguir, digamos, más allá que mi abu, claro.

Creo que nos conectamos más aún cuando le descubrí el cuadernito que reposaba sobre su mochila; no pude evitar pedir que nos sacaran una foto. Con seis décadas de diferencia teníamos el mismo móvil entre el cerebro y la mano... era genial.

Cuando llegué a la ciudad mi hermano me dijo "Lisa, encontraste a tu Encías Sangrantes" =P
Yo creo que encontré una razón digna para sonreirle a la vejez. Y quiero sostenerla como él, inspirada por el mar.

Insólitos infelices


Mi letargo combina con este atardecer inmundo | tengo sed en medio de un paraíso | tengo cansancio durmiendo | tengo ganas de llorar en medio de la comedia | El desgano gobierna mis sentidos, claudica en el reino de los insólitos infelices, donde nadie sabe cómo ser feliz.

La sal entre la gente



Mataría por tener un segundo de soledad para llorar a lágrima viva, como diría Oliverio, pero no puedo entre estos. Por cada persona que pisa esta arena, una lágrima daría. Y no sería cualquier lágrima, sería discreta, sería eufórica, sería tristeza y emoción, brotaría hasta encontrar su curso.

No es el momento


A duras penas y al tacto, los dedos se tropiezan con heridas de tus uñas,
Torpe las que las lleva, se enamora con cada herida de guerra.
Me dijiste que no me queje, que las lleve con orgullo
Yo te pido prestada un poquito de dignidad, si me la arrebataste una noche de lluvia...

martes, 5 de enero de 2010

Lo agrego, si; la forma en la que está redactado es hermosa.

Esta es la historia de un hombre que quería ser cantante de rock and roll y se tuvo que conformar con ser mito. Es también una historia que se resiste a ser fábula: aquí no hay moraleja, apenas misterio. Estamos hablando de una de las invenciones más minuciosas e intrigantes del espectáculo argentino. El decía que Roberto Sánchez inventó a Sandro. A esta altura, habrá que sospechar firmemente que Roberto Sánchez era Sandro y que finalmente ésta fue la historia de un hombre que se inventó a sí mismo. Como todos saben, antes de ser "de América" Sandro fue de Valentín Alsina. El dato no resulta menor para la construcción eficaz de la leyenda: como Gardel o Maradona, su origen humilde y suburbano lo proveyó de una sabiduría extraña: con el marco inasible de su carisma y su risotada imbatibles, Sandro solía decir mentiras perfectas que sonaban a verdades absolutas. Como los chicos, sabía jugar los juegos con la seriedad que corresponde. Conocía sus límites y los límites del artificio. Todas estas características no son otras que las que definen a un artista. Sandro era un artista que además cantaba. Se consagró cuando sacudió la pelvis en Sábados Circulares de Mancera. Venía de frecuentar la bohemia de La Cueva, el sótano donde Litto Nebbia, Miguel Abuelo, Tanguito, Moris, Javier Martínez y otros fundaron el rock argentino. Con el primer dinero se compró una Moto Guzzi modelo 46 que estacionaba en el cordón de los conventillos de Alsina. Su padre Vicente trabajaba en el frigorífico Wilson, su madre Nina leía historias árabes en el palier. El seguía parando en el Bar Pancho, pero ya esporádicamente. Cada vez tenía más shows, fama y dinero. Por entonces comenzó a acuñar frases y sentencias que repetiría por décadas con el énfasis de quien las dice por primera vez: "De mi casa para afuera soy Sandro; de mi casa para adentro, Roberto Sánchez: yo no compro lo que vendo". "¿Mi secreto? No tengo: simplemente uso jeans como si fuera un smoking y smoking como si fuera jean". "Mi única obsesión es no dar lástima en el escenario". Después de cantar en el Madison Square Garden de Nueva York, el 11 de abril de 1970, en uno de los primeros eventos musicales televisados en vivo a buena parte de América, el éxito desfondó cualquier previsión. El fenómeno de Los Beatles había cambiado drásticamente los modales en relación entre fan y artista: corrían tiempos de fiebre, amor y locura. Sandro comenzó a filmar películas populares --que no buscaban otra cosa que cabalgar sobre el suceso musical y afirmarlo--, y a mantener una sorda competencia con otros cantantes de la época, como Palito Ortega y Leonardo Favio, en la conquista de América.Todavía no era el mito indiscutible. Era, sí, el ídolo de una buena porción de los jóvenes. Para los que gustaban del rock nacional o, por ejemplo, de Serrat, Sandro era un cantante "complaciente" que basaba todo en su imagen. Un monigote eléctrico que hacía canciones vacías.Cuando empezó a dejar de ser el remedo criollo de Elvis para --debido al paso del tiempo o por simple intuición artística-- ir vislumbrándose como el crooner que era, Sandro observó cómo el furor menguó. Ya no era un fenómeno discográfico, ya su búnker de Banfield se había convertido en el hogar blindado que lo aislaba de las desmesuras del fervor pop y, al mismo tiempo, en la usina de rumores desopilantes. Si a principios de los '70 tuvo que desmentir contactos "con la guerrilla", después le endilgaron hijos ("a partir de hoy parece que tengo exactamente 35 hijos", ironizó en 1977), variadas inclinaciones sexuales, enfermedades y un variopinto desfile de mujeres por su cama.
Lo concreto es que la vida íntima parecía más discreta que las fantasías: la ocupaban simplemente algunos amores (Julia Viscani, Tita Rouss, quizá María Marta Serra Lima, después María Elena Fresta) y el cuidado de su madre Nina. Sus vicios continuaban intactos o en franco ascenso: la bebida (este orden: champagne, whisky, gin) y una cantidad de tabaco que durante dos décadas rondó los 80 cigarrillos diarios. "Nadie maltrató tanto el cuerpo como yo", dijo una vez entre el arrepentimiento y la vanagloria.
La historia de Sandro era, también, la de los valores de cierta clase media barrial. A pesar de que en él se hacían carne muchos de los contrastes de la argentinidad (en 1982, por ejemplo, declaró que quería ir a las Malvinas "no a cantar para los soldados, sino para pelear"), el prototipo no llegó a degenerar en caricatura. Sandro defendía a la madre, a la familia y a la Patria (en sus shows ubicaba una bandera argentina en un costado).
Criticaba a los políticos y detestaba a las guarderías infantiles y a los geriátricos. Por eso él mismo cuidó en Banfield a su madre durante su larga convalescencia. Por amor a la familia, "adoptó" a los cuatro hijos de su mujer, María Elena Fresta.
Los pormenores de la relación con María Elena fueron una de las escasas concesiones a la divulgación de su vida privada. Un trozo de misterio arrojado a la multitud. "Estoy soltero nuevamente", declaró Sandro a una radio de Lanús en marzo de 2005, confirmando su separación de María Elena, con quien estuvo en pareja 15 años. Fiel a su estilo, no develó los motivos de la ruptura. Tiempo después se supo que, en abril, comenzó una nueva pareja con Olga Garaventa, de 45 años, ex secretaria de su manager, y que lo acompañó en los últimos meses.
María Elena había sido un sostén esencial durante la agonía de doña Nina --fallecida en 1992-- y, después, durante los peores momentos de la enfermedad de Sandro, un enfisema pulmonar que pareció cobrarle cada uno de los cigarrillos que devoró desde que empezó a fumar, a los 13 años. Enfisema que él logró neutralizar --rigurosa gimnasia, cero tabaco, aunque en abril de 2008 se supo que su nombre figuraba en la lista de espera del INCUCAI para un doble trasplante de pulmón y corazón-- y, de un modo intrincado, incorporar al show. Como lo sugirió en uno de sus últimos espectáculos, El hombre de la Rosa, con el que se cansó de llenar el Gran Rex. En el escenario, diseñó una red asistencial de cuatro tubos de oxígeno, que, lejos de disimular, se encargó de describir al público.
Pareciera que siempre tuvo la cabal convicción de estar siguiendo letra por letra un guión formidable. Quizás comenzó a escribirlo hace más de 40 años en un patio de Valentín Alsina. Hasta ayer no se cansó de perfeccionarlo.
Sandro había nacido en la Maternidad Sardá a las 3.20 del 19 de agosto de 1945.

Esa puta cuestión



Lo más conmovedor del amor, es la ausencia en sí mismo.

lunes, 4 de enero de 2010

domingo, 3 de enero de 2010

Ojos que ven, corazón que siente.

A las mil y quinientas de esta noche me voy a la cama -a pesar de esta lluvia que me mantiene en vilo- con una convicción: Cuando dos pares de ojos se imantan, no hay mucho más que hacer. Uno se encuentra realmente perdido.

sábado, 2 de enero de 2010

El corazón no necesita paraguas...


Las ganas fagocitan los rencores,
Amanecer gris perla, este sí es un hotel cincuenta estrellas...
Un mensaje sin enviar, amenazaba:
"Una década más en tu cabeza";
a pesar de mi dubitativo, se que le gustó.
Sin testigos más que un gato de tejado,
aquellos desvencijados se unen,
mitad alma, mitad cuerpo,
para fusionar los motivos por los que subieron el colchón.
No está de más sugerir que la lluvia a posteriori,
más que un cierre fue una bendición; se llevó todo lo malo.

jueves, 31 de diciembre de 2009

No se porqué...


Pero el cambio de año me pega mucho más que navidad... Balance puto. Me pongo maricona.

domingo, 27 de diciembre de 2009

War of nerves

Monday on the line when you know that now's the time
To leave and be free aware of your destiny
When that moment arrives worlds visions through the mind
And all I see Is what used to be
My life consumed be a memory

I don't ever wanna feel pain
Wanna be ready when you call my name
I don't ever wanna feel fear
Cuz every night feels alright when your near

Battle through this wall of nerves when your life it takes a turn
What I have is what I feel well in my mind your lying here
Fear that en holy trail there's a piece of me in all he said
All kinds are fixed up inside my head
The stage freight in my own bed

I don't ever wanna feel pain
Wanna be ready when you call my name
I don't ever wanna feel fear
Cuz every night feels alright when you near

Don't wannabe like a voice without words
(Cuz I need you here with me)
Don't wannabe unwilling this way (Will I surpress my fears)
And will I be, this war of nerves

I don't ever wanna feel pain
Wanna be ready when you call my name
I don't ever wanna feel fear
Cuz every night feels alright when you near
I don't ever wanna feel pain
When it's over will I feel the same
I don't ever wanna feel fear
This war of nerves that I reserved
For when your here
I don't ever wanna feel pain
I'm feeling hurt but I feel no shame
I don't ever wanna feel fear


Do I deserve these cruel words we have here?

De la frivolidad a la estupidez

viernes, 25 de diciembre de 2009

Cuestión de fe

De las definiciones que la RAE disponía para la palabra "Fe", me interesó la siguiente:

"6. Palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad."

¡PU-BLI-CI-DAD macho! ¡Ya está todo dicho!
He aquí mi declaración: Tengo graves problemas con la fe.

Me crié en una familia que consume este mucho este producto. A veces muero por consumirlo, quisiera que me atraiga, quisiera que me emborrache hasta dejarme inconsciente una y otra vez. Pero no puedo. En este último tiempo, la fe se me salió del pecho como en pleno exorcismo. Y créanme muchachos, no es una sensación muy agradable que digamos.

Hasta las canciones gospel dicen que "la fe mueve montañas". No lo dudo. Los hombres, a lo largo de la historia, condicionados psicológicamente bajo cuestiones relativas al misticismo o a la fidelidad de este producto, llegaron muy lejos, modificando a la sociedad al punto de gobernarla política y espiritualmente.

Parafraseando otras definiciones, relativas a la confianza, valga la redundancia no estoy confiando. Entré en un escepticismo tal, que ni siquiera puedo acoplarme fehacientemente a la número 4, quizás, la más terrenal:

"Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo"

Alguien cercano me habló acerca del "estadío empírico". Según Auguste Comté, el padre de la sociología, el hombre pasa por tres estadíos:

-El estado teológico o ficticio: El primitivo (¡Mirá vos!), es el primero por el que se tiene que pasar. El hombre, lleno de especulaciones, le adjudica respuestas míticas a las preguntas que tiene. Los seres sobrenaturales condicionan la vida humana.

-El estado metafísico o abstracto: Las respuestas no son atribuidas a seres paranormales, sino que son atribuidas a la naturaleza, como única fuente de producción.

-El estado científico o positivo: Hete aquí. El Estadío empírico. "Sólo es real lo concreto que se da en la experiencia".

Es muy jodido aplicar esto a la vida real. Si no crees en cosas que son parte de tus propios cimientos, ¿Cómo mierda voy a creer en un político? ¿Cómo carajo voy a creer en el lineamiento de un medio de comunicación? ¿Qué diablos será eso de "Yo creo en la justicia". Fe y verdad, dos conceptos tan unidos y separados como el amor y el odio.

En conclusión, me encantaría volver a creer en ciertas cosas. La fe me remite a un estado inocente, pasivo, en donde las responsabilidades de las propias acciones se desprenden buscando alguien que las adopte, como hijos guachos. La fe es una droga mas, dopa masas, alucinógena y a la vez con períodos de éxtasis, donde el pueblo se pone a rezar perpendicular al mar, aún cuando el Titánic se está hundiendo. ¡Pero que no decaiga esa banda! No teniendo en quién creer, cuando llegue el fin del mundo, aunque más no sea me gustaría escuchar el sonido del violoncelo...

domingo, 20 de diciembre de 2009

Un amigo me dijo...

..."Estas son de las letras que hay que escuchar cuando estás afuera". Yo creo que por ser de adentro... Para vos, querido.

Yo adivino el parpadeo
De las luces que a lo lejos
Van marcando mi retorno...
Son las mismas que alumbraron
Con sus palidos reflejos
Hondas horas de dolor..

Y aunque no quise el regreso,
Siempre se vuelve al primer amor..
La vieja calle donde el eco dijo
Tuya es su vida, tuyo es su querer,
Bajo el burlon mirar de las estrellas
Que con indiferencia hoy me ven volver...

Volver... con la frente marchita,
Las nieves del tiempo platearon mi sien...
Sentir... que es un soplo la vida,
Que veinte años no es nada,
Que febril la mirada, errante en las sombras,
Te busca y te nombra.
Vivir... con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
Que lloro otra vez...

Tengo miedo del encuentro
Con el pasado que vuelve
A enfrentarse con mi vida...
Tengo miedo de las noches
Que pobladas de recuerdos
Encadenan mi soñar...

Pero el viajero que huye
Tarde o temprano detiene su andar...
Y aunque el olvido, que todo destruye,
Haya matado mi vieja ilusion,
Guardo escondida una esperanza humilde
Que es toda la fortuna de mi corazón.

Volver... con la frente marchita,
Las nieves del tiempo platearon mi sien...
Sentir... que es un soplo la vida,
Que veinte años no es nada,
Que febril la mirada, errante en las sombras,
Te busca y te nombra.
Vivir... con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
Que lloro otra vez...

Preguntas (sencillamente maravilloso)

Ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites, y me despiertas en la mitad del día para acostarme en tu recuerdo y eres furia de mi paciencia para mí, dime qué diablos hago, por qué te necesito, quien eres, muda, sola, recorriéndome, razón de mi pasión, por qué quiero llenarte solamente de mí, y abarcarte, acabarte, mezclarme en tus cabellos y eres única patria contra las bestias del olvido.

J.G.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Si. Una historieta puede hacerte llorar.


A la mierda..!

Siempre voy a tenerte que agradecer que haya sido conmigo tan embustera y me hayas enseñado lo que es querer: bailar mientras rodamos por la escalera.
Has despejado mis dudasy has logrado que aprendiese a ser un perfecto judas desde la jota a la ese.
Contigo que comprendido que lahumedades algo que se seca y se olvida gracias a ti he sabido que la verdades sólo un cabo suelto de la mentira.
Por eso sé que perderte no era quedarse sin nada, la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada.
Embustera, tu corazón es una cremallera de Christian Dior, blanqueas emociones, traficas con botones pierdes con mi perdición.
Dormir contigo es repetir francés enuna facultaddonde un Miró parece una esquelay enseñan cuánto mide la oscuridad:sumando pesadillas y duermevelas.
Hoy llamo a las rosas pan y al vinagre desatino; las mujeres que se van se quedan en el camino.
Por mucho que me duela, debo admitir que otras me ven sin ropa y tú desnudo.
Será mucho mejor, si pretendo huir,cortar la cuerda, deshacer el nudo.
Ya no juego en tu tablero. He roto nuestra baraja. Sólo diré que te quiero si es a punta de navaja.
Dormir contigo es repetir francés en una facultad donde un Miró parece una esquela y enseñan cuánto mide la oscuridad: sumando pesadillas y duermevelas.


Embustera... J.S.

Bravo, señor del Quiosco, otra vez más...


lunes, 7 de diciembre de 2009

Con ustedes... un poco de existencialismo.

..."Yo soy la nada para todos. Y sin embargo, si mañana tiro una bomba, o asesino (...), me convierto en el todo, en el hombre que existe, el hombre para quien infinitas generaciones de jurisconsultos prepararon castigos, cárceles y teorías. Yo, que soy la nada, de pronto pondré en movimiento ese terrible mecanismo de polizontes, secretarios, periodistas, abogados, fiscales, guardacárceles, coches celulares y nadie verá en mí un desdichado sino el hombre antisocial, el enemigo que hay que separar de la sociedad. ¡Eso sí que es curioso!"...

Fragmento que tiene 80 años ya, de Los siete locos de Roberto Arlt.

Negocios raros




Colectivo. Nuñez. Sábado. Gloomy. Tan sólo en una cuadra vi dos cosas que apelaron a mi sensibilidad:



1) ¡Una fábrica de relojes gigantes! Creí por un momento haberme transportado a Volver al futuro, al cucú de Carlos Paz o algún video clip de los noventa...

El slogan decía: "Para quienes gustan de los grandes relojes"... Pero, ¿Quién quiere que la materialización del tiempo sea apercibida de una forma tan brusca?

Yo no gusto de los relojes directamente.


2) De la mano derecha, había un dibujo, supongo que graffiti, al que algún día retrataré con una foto. Más que tierno (estoy "imbécilmente" sensible, seguramente cuando lo describa voy a quedar peor aún). Un osito panda en puntas de pie intenta alcanzarle unas cañitas de bamboo a otro osito que está trepado a un paredón. ¿Tendrá algún mensaje oculto? Me pregunto por qué algunas imágenes de aspecto tan boludo, simplemente nos pueden...


PD: Googleé "panda" y salió este que tierno no es, pero...

viernes, 4 de diciembre de 2009

2 sin 1



Hoy tuve mi momento de purga... pequeño, poco efectivo y molesto...

En términos generales elegí la sonrisa, aunque una sensación de lo más amarga me jodía, se infiltraba como si me picara la piel.

Te extraño boluda...

2 años. Un abismo de tiempo, de diferencias y cambios.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sensaciones extrañas...

Es difícil de explicar.
Las sensaciones se repiten desde hace dos años... quizás se acentúan con lo melancólico.
Siempre es lo mismo: la lomita del puente de la Lugones, la curva a la izquierda, Pab I, el Instituto del Conicet, Pab II, la puerta abierta y el freno.

Los cambios fueron pocos; la señaléctica mejoró un poco después de tantos años, hay más puestitos ambulantes (cosa que está buena) y lamentablemente hay más mugre y más pobreza (en el sentido más amplio de la palabra). Recuerdo que en Proyectual nos hicieron hacer una maqueta, rediseñando los accesos del pabellón (Sin saber un carajo)... hoy están bastante similares en relación a lo que pensamos en ese entonces... ampliaron un poco...

Subo las escaleras. Siempre me gustó ir del lado izquierdo (cuak), donde el pasillo es más angostito y hay baranda. Miro al costado y no hay vez que no se me venga a la mente la imagen de la mañana en la que nos escapamos de Diseño con Dani y tuvimos una de las charlas más profundas. Pucho en mano derecha, la otra como un molino dando vueltas, como su cabecita loca que hoy vive en la mía. En esa oportunidad fue cuando me dijo "Te juro Flor, cuando tenía tu edad pensaba igual que vos". Tenía tanta razón... Es lógico entonces, que el vientito que siento en la entrada se convierta en un escalofrío horrible, y que de ese escalofrío horrible pase a enrojecer mis ojos. Vuelvo a elegir el camino a la izquierda y sin mirar mucho paso por "maquetas rápidas", me acuerdo de Maxi, vivíamos ahí. Los carteles se caen de la tristeza y la mugre, parecen gritar. Todo me hace retroceder. Y me pongo mal. Comienzo a preguntarme para qué volví, y vuelvo a contestarme. Quiero decapitar esta asignatura pendiente. Quiero tener este puto título. Por las dos. Por mí misma.

Se que hoy estoy más fuerte pero es tiempo de probarlo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Un día como hoy, recomiendo...




Los ojos del perro siberiano
. De Antonio Santa Ana.
Fácil; para llegar a entender cosas que al común de la gente le son imposibles de hacerlo.